ORIGEN - un proyecto en ciernes

ORIGEN - un proyecto en ciernes

Origen y Breves relatos del Origen

Origen es un proyecto enciernes, pues es una pequeña aventura de unificación de dos momentos, espacios, instancias, polos… El primero: «Breves relatos del origen», que hace referencia a la creación del Todo, de lo que es (incluidos nosotros), y el segundo: «Origen» (título provisional), que pone la mirada en el momento de nuestra aparición, cuando comenzamos a ser, todos los días, el momento de ser concebidos y el trayecto al nacer. le llamaremos la vida embrionaria.
La finalidad de este proyecto es unificar y hacer convivir estas dos instancias o miradas en un mismo trayecto. Con la esperanza de unificar la obra surgida de ambas búsquedas en una única muestra.
Como se puede apreciar, a nivel formal, ambas obras difieren en los materiales y por supuesto ello se refleja en los resultados sensibles que se obtienen. Y esto es fundamental para mi al tratarse de dos miradas de lo mismo pero quizás a diferentes escalas o con el foco en diferentes aspectos de lo mismo. Porque al final es todo lo mismo. la vida.

Algunas obras de la serie BREVES RELATOS DEL ORIGEN

Algunas obras de la serie embrionaria ORIGEN

El Origen y el acto de crear

Creo que toda creación plástica está en constante búsqueda y transformación, si está viva en manos de quien la crea, si no se han agotado todas las preguntas.

Dibujar ha sido siempre fundamental en mi trabajo, es mi punto de partida al momento de acercarme a los temas, ideas, conceptos, imágenes o intuiciones que recibo en mi vida. Y este acto de dibujar en el que me diluyo, me sume siempre en una temporalidad elástica. Esta actividad, hasta cierto punto meditativa, como de ir hilvanando las formas con las ideas e intuiciones que van naciendo, parecieran sumirme en ese tiempo al que hace referencia la expresión In illo tempore, “En aquel tiempo”, como si el acto de dibujar se inscribiera en un tiempo remoto y eterno. La frase hace referencia a un tiempo sagrado, un tiempo original, mítico, en efecto similar a lo que podríamos llamar eternidad, pues es un tiempo ajeno a la linealidad cotidiana. Mircea Eliade habla del deseo del ser humano arcaico de recuperar este tiempo, volver a él, como en un ciclo, una y otra vez, en busca de una conexión con lo eterno sagrado. Eliade lo cuenta como un retorno constante del ser humano, como un renacer cada vez, mediante la recreación de los arquetipos, a través de objetos, edificaciones, lugares y ritos sacralizados. Hoy en día estamos lejos de esa búsqueda del encuentro con lo escencial que tiene ese tiempo eterno de “En aquel tiempo”, no hay espacio para eso en nuestra vida cotidiana. Hoy nos vemos y nos sabemos creadores de nuestras realidades, aunque nos sorprendemos, muchas veces con horror, que poco hay en nuestro devenir que esté verdaderamente en nuestras manos.

Lo que más me llama la atención de esta frase es en relación al acto de creación, que es lo que entiendo que voy haciendo con el dibujo. De modo que esta actividad pudiera implicar, de alguna manera, materializar algo que pueda recrear o transportarnos, en nuestra mirada o experiencia plástica, a un In illo tempore ¿Podría ser esto o no la sustancia y esencia del arte? Me interesa más, de momento, la idea de comienzo, de inicio en, de, o hacia ese tiempo cíclico y eterno. Como si mi dibujo fuera la recreación de ese Origen, como un espacio de apertura en un momento, como si este movimiento gráfico sobre el soporte generara esa apertura o conexión, ese antiguo axis-mundi que conecta y abre el campo a una posibilidad nueva.

La idea del Origen, me hace pensar en la actividad de sacralizar, de definir un objeto, un lugar y un tiempo donde exista la posibilidad del despliegue o encuentro del ser, en o desde lo trascendente, como un más allá de la materia. Pero en mí, en mis manos, con la materia que he elegido, en lo profundo de mi taller y en el tiempo de este trabajo, lejos pareciera estar la verdadera necesidad sacralizante del ser humano arcaico al que hace referencia Mircea Eliade. Es más bien en mi actividad plástica donde intuyo esa posibilidad del arte, y pareciera haber además, en lo profundo, la añoranza de que se abra esa puerta.

De momento, en este tiempo lineal histórico (cada vez menos lineal) me encuentro, a través del dibujo, con las fascinantes formas del círculo, la espiral, la hélice, la parábola, el despliegue y la concentración. Todas formas gráficas, que son y han sido movimientos en mi cuerpo, desde muy temprano, que pueden denotar cuidado, protección, despliegue, comunicación, proyección… Y que también son y han sido movimientos y momentos en el espacio-tiempo que habitamos.  Y que se expresan ahora en el espacio de mis soportes, ayudándome a imaginar que puedo recrear la aparición, la posibilidad de la aparición ¿De qué? De la vida, de lo vivo, de lo humano, de mí mismo. Es mi búsqueda con las formas y desde las formas, de lo que ellas me hacen “ver”, de modo intuitivo, desde una mirada interior y de modo sensible en mi corporalidad.

Es por esto que cuando aparece la forma de la espiral con recurrencia, la quisiera ver poéticamente, por ejemplo, desde su capacidad de economizar en el espacio el potencial despliegue de lo inconmensurable. El dibujo redundante y obsesivo de lo circular y espiral, me lleva siempre a mirar hacia lo orgánico, me plantea la sensación de lo vivo.

Imagino como si en el acto de dibujar, nada más situar un punto sobre la superficie, fuese un gesto capaz de posibilitar una apertura a la encarnación, más que un acto de creación como de producir o fabricar.

Ver este acto de creación como posibilidad de esa apertura, me ha llevado a interesarme también por el proceso embrionario humano, desde el momento de la fecundación, es decir, del encuentro de dos células de formas, comportamientos y movimientos polares y complementarios: entre lo circular y lo radial, lo activo y lo pasivo, lo periférico y lo nuclear, lo abierto y lo cerrado, lo centrífugo y lo centrípeto, lo expansivo y lo concentrado… Ambos elementos, gestos en sí (y en mí), dotados como de una especie de consciencia del ser para el encuentro y la generación de una posibilidad, pues la fusión de ambas células generaría este “Inicio u Origen”, este axis-mundi, esta apertura a la encarnación.

Finalmente quisiera recalcar el carácter abierto de este trabajo, insistiendo en lo que he mencionado al comienzo de este texto, por la cantidad de preguntas e inquietudes que me suscitan estos asuntos, y porque tiene de Inicio (en la continuidad de mi obra) tanto el descubrimiento de nuevos caminos en mi creación plástica, como de reflexión sobre el proceso de creación como metáfora del encuentro con lo inefable.

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